La detective Maraña recibe, en su oficina, la visita de una misteriosa mujer, con lo cual comienza el caso más difícil (y más divertido) de su vida, partiendo del hecho de que su nueva cliente es sorda. Lo primero que debe resolver la detective es cómo comunicarse con ella. Así, aprende a manejar muchas posibles formas de comunicación con los sordos, incluyendo algunas palabras y frases en la Lengua de Señas Mexicana.
Poco a poco, el caso va quedando claro: se le está contratando para que encuentre a una persona que desapareció de un circo. Se trata de un circo donde todos los artistas son sordos, y donde cada uno enseña a la detective cómo comunicarse en señas: los leones y el domador le explican el significado de la seña “intérprete” (que designa a la persona que desapareció, precisamente); el mago le enseña el abecedario manual; y los payasos le demuestran que el ser sordo y hablar en señas tiene sus ventajas. Todo nos conduce a la inesperada solución del caso, así como a... ¡Que comience el circo!