El cine y la tecnología digital llevan poco más de tres décadas de haber establecido contacto. Si acaso puede hablarse de integración, esta no ha estado exenta de altibajos. Después del colapso del sistema de estudios y la popularización de formas de producción independientes, la aparición de nuevas herramientas digitales para concebir imágenes en movimiento supuso el acontecimiento de mayor impacto para el cine como un medio artístico hasta el momento: más allá de la promesa inicial de la democratización de su acceso que trajeron consigo las cámaras de video caseras, y más allá de las desesperanzadoras predicciones actuales en la esfera económica derivadas de la industria de la inteligencia artificial, la tecnología digital ha permitido el ensanchamiento de sus posibilidades expresivas, tanto como las ha puesto en crisis.
El ciclo Largo viaje hacia el futuro reúne instancias que hacen de esta relación un punto de partida para la creación cinematográfica, que se erigen a partir de la especificidad del medio digital con el que fueron concebidas, al tiempo que cuestionan su funcionamiento y lo colocan en tensión respecto al funcionamiento del cine, un arte con gran arraigo en el siglo XX cuya materialidad ha sido central para su desarrollo estético a lo largo de la historia.
Estas obras se involucran profundamente con distintos paradigmas que en determinado momento del presente siglo fueron considerados como “el futuro” de las imágenes en movimiento: la imagen digital de baja resolución, los mundos inmersivos de los videojuegos modernos, o la nueva visualidad propia de la internet son algunos de ellos. Sus muy diversas exploraciones comparten una actitud que confía en la capacidad del cine para hacer sentido de su momento histórico: del que atraviesan dentro de su propia historia como medio artístico tanto como del que atraviesa el mundo en su conjunto.